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Los cínicos solo esperan su momento

Cuando empiezas la facultad o, incluso antes, cuando te estás formando sin saberlo leyendo las historias que han escrito leyendas del periodismo, estás convencido de que tu trabajo un día llegará a ser igual de bueno. Incluso mejor, porque ahora también sabes hacer buenas fotografías, tienes nociones de video, hablas más idiomas que muchas de esas leyendas y tienes internet. Pero sobre todo, lo que piensas, de lo que estás absolutamente convencido es de que tu trabajo, tus reportajes, documentales o ensayos servirán para cambiar el mundo. Que levante la mano quien no haya pensado eso alguna vez.

Pero lo más normal, según avanzan los años, es que, si no has tirado la toalla por el camino viendo las dificultades que existen para hacerte un hueco, es que una vez que llegas a publicar con asiduidad, una vez que has encontrado historias que te han hecho estremecer, que te han tocado el corazón, te preguntes: ¿para qué sirve nuestro oficio?

Nada de lo que haces permanece más tiempo del que se sostiene en la home o en el muro de Facebook del medio que te ha dado la oportunidad de dar a conocer la historia que has escrito. Después, todo desaparece. Se olvida.

Poco a poco y sin quererlo te vas convirtiendo en un cínico; pero el problema es que no lo sabes, porque para ti, tu trabajo ya es solo eso: un trabajo. Una forma de ganarte la vida como otra cualquiera. Y eso no es malo. Pero para un ferviente seguidor de la religión Kapuskiniana cargar con el peso de que los cínicos no sirven para este oficio es muy duro. Tanto que una vez que te haces la pregunta de “¿Para qué sirve mi trabajo?” por primera vez, ya nada vuelve a ser igual. Tanto es así, que en mi caso, esa sensación unida a las dificultades por encontrar ese hueco, a las tarifas ridículas y la crisis general del periodismo hicieron que casi tirara la toalla. Afortunadamente decidí, únicamente, tomarme un descanso. Un par de años alejados de la escritura, de la actualidad y de todo lo que tuviese que ver con el periodismo.

Había cerrado los ojos y dormía plácidamente hasta que un día desperté de nuevo. Y lo que vi fue maravilloso. Al igual que a Frodo, alguien me había llevado a Rivendel. Habían repuesto mis fuerzas y con ellas mi confianza.

En ese periodo de descanso empecé a colaborar con una ONG de Vitoria-Gasteiz –Asociación Africanista Manuel Iradier-. Una ONG pequeñita pero con mucha experiencia y recorrido en África. Me acogieron tan bien, que a día de hoy, sigo trabajando con ella.

Pero lo importante de haber llegado hasta allí fue que uno de los cooperantes leyó El ruido de la luz. A pesar de los fallos en la edición y los errores de principiante, al parecer le gustó. Y de ahí surgió la idea de buscar algún proyecto con el que trabajar en el Delta del Níger. Imaginaos la sorpresa y la emoción que supuso eso para mí. Solo la mera idea de que mi trabajo fuese a suponer el inicio de un proyecto de cooperación al desarrollo en una zona en la que nunca había estado, aunque ya importante para mí, era un orgullo.

Aun así, ahí empezaba lo complicado: encontrar el proyecto adecuado, en un país donde la corrupción es altísima.

A través de mi amiga Isabel Moyano –autora del blog Rumbo a Nigeria– me puse en contacto con una modestísima ONG de Calabar que trabajaba con niños de la calle –algunos de ellos procedentes de los estados donde más petróleo se extrae del delta–. Nos gustó la idea, pero antes de comenzar ninguna colaboración era importante visitarles, conocer su labor en terreno. Lo hice y aquí conté su historia.

Una vez de regreso tenía claro que había que apoyar el proyecto de alguna manera y los informes que traje del viaje fueron muy positivos. Magdalene y Williams hacían un trabajo espectacular sin apenas medios.

Ahora lo difícil era encontrar fondos. Después de casi un año de búsqueda se consiguió; gracias también a la asociación Yoruba de Vitoria, y a su presidente y amigo Afolabi Oloko.

Ayer me llegaron las primeras fotos del trabajo que ha comenzado African Child Foundation  con el pequeño presupuesto que les conseguimos. Están formando a mujeres, niñas de la calle, con un taller de costura para procurarles unos conocimientos que les sirvan en un futuro. Sé que el presupuesto es limitado y apenas un granito de arena, pero confío tanto en Magdalene y Williams Arikpo que sé que no se quedará en eso.

A lo que iba: ¿quién me iba a decir que, hace ocho años, cuando comencé a escribir El ruido de la luz, iba a suponer un pequeño cambio positivo en las vidas de unas pocas personas?

Evidentemente, no puedo decir que haya sido solo El ruido de la luz la que lo ha conseguido; pero sí es verdad que ha sido el eslabón que ha unido toda la cadena.

Soy uno de esos privilegiados que ya no pueden decir que su trabajo no sirve para nada y es algo de lo que me siento muy orgulloso y que, en cierto modo, me alivia.

En realidad, los cínicos periodistas como yo, por muy negativos que nos pongamos, no lo somos tanto. Lo único que hacemos es esperar. Esperar nuestro momento. El de nuestro trabajo.

 

Fotos:

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Cuando conocí a Juri, el amigo de Ajani

foto nigeriaEn el viaje que realicé por el Delta del Níger estuve buscando a los protagonistas de mi novela “El ruido de la luz”. Llegué a conocer a mucha gente, sus sueños, miedos y motivaciones pero no logré identificarlos con Ajani, Alika, Ek o Agoka. Su deseseperanza parecía haber convertido a todos en Juri, el mejor amigo de Ajani.

Esta podría ser su historia:

https://elpais.com/elpais/2017/09/05/planeta_futuro/1504610554_178061.html

Viaje al Delta del Níger

delta-niger-petrc3b3leoUn resumen de mi viaje por el Delta del Níger en el programa “Aventureros” de Radio Vitoria”.

Enlace aquí.

Diálogos a través de El ruido de la luz

Junto con la AAMI y Afolabi Oloko El ruido de la luz dará a conocer mejor lo que ocurre en el Delta del Niger.

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“El Ruido de la luz” participa en las actividades de fomento de la lectura de Vitoria-Gasteiz

gi_39567La red de bibliotecas municipales pone en marcha este mes de febrero un programa de actividades de animación a la lectura con el objeto de “acercar a la ciudadanía los espacios y servicios con que cuenta la Red de Bibliotecas Municipales y ser un elemento dinamizador e impulsor en la adquisición y afianzamiento de hábitos de lectura”, ha destacado el concejal de Cultura, Educación y Deporte, Iñaki Prusilla.

Entre esas actividades se encuentra programada en el mes de mayo una charla que girará en torno a la novela “El ruido de la luz”.

Gracias a la Asociación Africanista Manuel Iradier podremos conocer mejor el problema que ha llevado el petróleo al Delta del Níger, así como conocer los problemas de los protagonistas de la novela de primera mano. El evento se centrará en un coloquio entre el autor y varias personas que han decidido marcharse de su país de origen (Nigeria), que es donde transcurre parte de la trama de la obra.

El programa completo:

Actividades infantiles y familiares

La red de bibliotecas ofrecerán durantes estos meses cuenta-cuentos, teatro, títeres, magia, música y talleres con las que se pretende trabajar con las niñas y niños y las familias temas como la creatividad, el juego, la sensibilidad hacia lo diferente, la mitología y tradición y valores como la armonía y el respeto por el medio ambiente, entre otros.

Actividades para público joven y adulto

Concurso de nanorrelatos para jóvenes en Twitter y por Internet

Segunda edición de este concurso dirigido a jóvenes de entre 12 y 30.

Los nanorrelatos deberán incluir entre sus caracteres la palabra “biblioteca”.

El plazo para presentarse al concurso comenzará el 23 de marzo y estará abierto hasta el 23 de abril (Día del Libro).

Programa “Idazleekin solasean”

Programa centrado en la literatura en euskera y que acerca a varios escritores y escritoras que comparten sus opiniones sobre distintos aspectos relacionados con la literatura. Coordina y dinamiza los encuentros la escritora vitoriana Karmele Jaio, que para esta temporada propone a:

  • Gerardo Markuleta, poeta y traductor de larga trayectoria que ofrecerá un recital comentado de su último libro de poemas “Denbora bere lekura” el día 9 de marzo en la biblioteca Ibaiondo.
  • Harkaitz Cano, que propone hablar de su especial relación con la narración breve tomando para ello como excusa su último libro de cuentos “Beti oporretan”. El día 13 de abril, en la biblioteca de El Pilar.

Escritores y escritoras en castellano

Se acercarán a las bibliotecas de la ciudad:

  • Ramón Pizarro de Hoyos, presentando su libro “El miedo interminable (La Huida)”, el 10 de marzo a las 19:00h en la biblioteca Abetxuko.
  • Fernando Pardo, miembro fundador y guitarrista de Sex Museum, Los Coronas y Corizonas, presentando su libro “Los chicos eléctricos” el día 6 de abril en la biblioteca Aldabe.
  • Alicia Giménez Bartlett, premio Planeta 2015 y Nadal 2011. Ofrecerá la conferencia “Nueva novela social” partiendo de su última obra “Hombres desnudos” el día 12 de abril a las 19:30h en el salón de actos del centro cívico Arriaga.
  • Marisol Ortiz de Zárate, autora gasteiztarra que se adentrará en las aventuras de Julio Verne a través de la charla “La vuelta a Verne en 80 historias”. El día 18 de abril a las 19:00h en la biblioteca Iparralde.
  • Maite Carranza, premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2011 y Cervantes Chico 2015, hablará en su charla “Planeta adolescencia” de cómo la lectura nos puede servir para conocer mejor el mundo adolescente y ayudarnos a interpretar sus miedos, sus sueños, sus inseguridades y sus errores. El día 21 de abril a las 19:00h en la biblioteca Lakua.
  • Kike Gómez, de la Asociación Africanista Manuel Iradier, que acercará al Delta del Níger a través de la novela “El ruido de la luz” el día 17 de mayo a las 19:00 en la biblioteca Lakua.

Salburua y el Cómic

La Biblioteca de Salburua cuenta con una importante y cuidada sección de cómic que se ha querido aprovechar para organizar dos actividades:

  • Santiago García y Javier Olivares, galardonados con el premio Nacional del Cómic 2015 por su obra “Las Meninas”, explorarán el proceso que va de la idea inicial a la obra definitiva en viñetas. El día 17 de febrero a las 18:00h.
  • Mauro Entrialgo. Uno de los autores de cómic más importante de los últimos 20 años en España con más de una treintena de libros publicados. Con él hablaremos de la “Historia de una historieta”. De la idea apuntada en una servilleta de un bar al tomo encuadernado en el escaparate de una librería. El día 27 de febrero a las 11:00h.

Charlas sobre temas variados y de mucha actualidad: estrategias para ayudar a nuestros hijos e hijas con las dificultades en la lectura, Lectura Fácil, multiinteligencia, arqueología de la Guerra Civil en Álava, lenguaje escrito y bebés, etc.

Actuaciones: teatro con la Patro Teatro, cuentacuentos con Carles García o Emakume Eskeletoak, monólogos con Susana Soleto o Gemma Martínez.

Y además:

  • Recital de Chispas Literarias.
  • Recitales de los alumnos y alumnas de los cursos de escritura que se desarrollan a lo largo del año en Hegoalde, El Pilar, Judimendi y Aldabe.
  • Romance teatralizado “Maldad y picaresca”. A cargo de Julia Vadillo y “Poetas sin generación” (gasteiztarras) el 23 de abril a las 19:00 en biblioteca Arriaga.
  • Recital con música “Orain hilak ditugu”, en euskera y a cargo de Karmele Jaio. El día 19 de abril a las 19:30 en el salón de actos de Aldabe. Está basado en el libro de poemas del mismo título escrito por la propia Karmele Jaio.

Recital rap con 12Nubes

Otras de las actiivdades programadas es el recital “Te pinto un rap, te rapeo una novela, te escribo un graffiti” basado en el proyecto 12Nubes y a cargo de Andrés Cardona “Rolo”, Manuel Septien y Diego Beruete “Sinpa”. Este proyecto tiene su origen en la novela “Nubes de tiza” de Manuel Septien. El 13 de mayo a las 19:00 en la biblioteca El Pilar.

No leas El ruido de la luz

CN7VV5GXAAAdI7BHace cinco años que decidí ponerme a escribir El ruido de la luz y hace cuatro que terminé de hacerlo. Pero durante mucho tiempo antes toda la historia se fue fraguando en mi cabeza. Un periodo largo en el que viví obsesionado con un futuro que vislumbraba no muy lejano. Un futuro oscuro, egoísta, violento y peligroso donde nuestro ritmo de vida -que acaba con mares y ríos; tierras fértiles y también su flora y su fauna-, acabaría por empujar a millones de personas a reclamar lo que nunca dejó de ser suyo: el mundo, desde el norte hasta al sur y del este al oeste. Hoy, desgraciadamente, la realidad se acerca mucho a la ficción que describí y que temo pueda superarla.

El ruido de la luz, como yo lo concebí, era una llamada de atención, una advertencia sobre las consecuencias de nuestro modo de vida, sobre nuestra ceguera a lo que pasa a nuestro alrededor, sobre la presión ejercida por nuestro mundo opulento sobre los países más pobres; sobre el abandono al que sometemos a los más desfavorecidos, no solo físico sino también moral. Hoy, septiembre de 2015, todas las páginas, todas las palabras y frases de esta novela carecen de sentido. Es absurda esa descripción en forma de ficción, porque lo que está ocurriendo en cualquiera de las fronteras de Europa o el Mediterráneo supera con creces ese drama ficcional que creé, relatando las vidas y hechos de unos personajes ficticios cuyos nombres hoy describen a personas de carne y hueso, para abrir los ojos de un mundo que vivía, y que vive todavía, en una burbuja aislada, luminosa y casi perfecta.

Si alguien, por algún casual, está leyendo El ruido de la luz en este momento le animo a que deje de hacerlo y busque nombres reales, de personas reales en las páginas de los periódicos, en las televisiones o en cualquier otra parte. Que se preocupe por su vida, su historia y encuentre el porqué de su huida hacia Europa o cualquier otro lugar. Que reflexione con ellos y les acompañe. El ruido de la luz tuvo su misión, ahora la realidad tiene otra.

“Las prisiones de EEUU son las nuevas plantaciones de esclavos”

Para los queno hayan leído el libro todavía y quieran saber un poco más sobre la trama, os dejo una pista:

¿Las cárceles son un negocio en Estados Unidos? ¿Hay lucro en la detención de inmigrantes?

Cuando se puso fin a la segregación legal con las leyes Jim Crow, comenzó el levantamiento del complejo industrial de prisiones. Las prisiones públicas se privatizaron, incluso los centros a los que llevan a los inmigrantes indocumentados, y hoy se lucran con el encarcelamiento de personas fundamentalmente pobres y de color. La detención es un negocio y, además, una forma de gobernanza: se usa la prisión para solucionar los problemas de superpoblación de las ciudades, la falta de acceso a los servicios públicos, etc. La prisión no es un lugar donde vas a reformarte para volver a la sociedad; es un lugar al que vas para perder tus derechos definitivamente, y donde vas a trabajar a mitad de precio o gratis. Las prisiones de Estados Unidos son las nuevas plantaciones de esclavos. El joven afroamericano que entra en una de estas prisiones nunca más va a salir: no puede votar, no puede acceder a programas de salud y educación, de facto pierde todas las facilidades de un ciudadano estadounidense. Es un negocio. California, que tiene fama de progresista, es el estado con más población reclusa de todo el país. Tanto es así que hace dos o tres años la Corte Federal decretó que tenía que soltar a algunos de los presos que tenía porque la situación de hacinamiento en las prisiones era ya insostenible. Además, si el Estado te paga por recluso, cuantos más reclusos tengas, más negocio tienes, entrando en una espiral perversa.

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